¿Soy buen candidato para una rinoplastia?

Soy un buen candidato para una rinoplastia es la primera pregunta que uno debe formularse. Decidir una rinoplastia, involucra aspectos que van más allá de la decisión de una estrategia quirúrgica o la elección del cirujano.

En primer lugar, debemos pensar si nos encontramos motivados por una intención personal de mejorar el aspecto de nuestra nariz o respondemos a expectativas culturales, de esta manera alejamos la idea de obtener una nariz estereotípica, para buscar cambios armónicos que respondan a nuestras características étnicas-faciales.

Un segundo punto para tener en cuenta se trata de una sincera evaluación personal, de transitar un momento emocionalmente estable de nuestra vida para poner expectativas reales en el resultado del procedimiento.

El tercer punto para tener en cuenta, tratándose de un procedimiento programado con fines estéticos, se debe gozar de buena salud y contar con las evaluaciones preoperatorias dentro de valores pertinentes para exponerse a este tipo de cirugía. Es importante no consumir ningún tipo de drogas, alcohol o tabaco por un tiempo prudencial previo al procedimiento. Estas recomendaciones de tipo general al momento de analizar la factibilidad de una rinoplastia deben estar acompañadas de la posibilidad personal de realizar el reposo necesario, cumplir con los cuidados y asistir a los controles posoperatorios sugeridos por el cirujano. Se considera entre 16 y 17 años la edad mínima para someterse a una rinoplastia por considerar que a partir de esta edad la nariz se ha desarrollado completamente.

Existen algunas excepciones en los casos que se acompañe una obstrucción severa al pasaje del aire por deformidad del tabique nasal, situación particular que se evaluará la realización de una cirugía con fines estético-funcionales.

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